Agosto está por finalizar, el corto verano que terminó permitió que los cultivos crecieran sin problema. En el Parque Nacional Patuca muchos son los árboles que terminan de dar sus frutos para sustento de los animales silvestre y de las personas. Uno de ellos es el guanacaste blanco (Parkia pendula) (en el parque lo conocen como guanacaste de montaña).
Es una especie nativa que va desde Honduras hasta Venezuela. Se le reconoce al navegar por el río, ya que sobresale del estrato más alto del bosque primario o secundario; y sobre todo por sus grandes frutos que cuelgan de sus ramas.
Especie indicadora
Las especies indicadoras son plantas llamativas con distribución restringida a un solo ecosistema. El principal y más importante especie indicador del Parque Nacional Patuca es el guanacaste blanco (Ecosistemas del PN Patuca, 2008).
Árbol característico de bosque muy húmedo siempre verde, entre los 50-200 metros (m) de elevación. Su regeneración parece ser tolerante a la sombra, pues las escasas plantas que crecen bajo el árbol madre, poseen un buen crecimiento.
Características y hábitat
Las flores del guanacaste blanco parecen pelotas de tenis que cuelgan, son polinizadas por murciélagos; sus frutos son legumbres que llegan a medir hasta 30 cm de largo, con 17-30 semillas (que pueden recolectarse según las condiciones variables de clima) (Nota Técnica No. 167, CATIE).
El guanacaste blanco es un árbol que llega a medir de 15-50m de altura y diámetros de 120 cm, con gambas de hasta 2.5 m. Fuste limpio y cilíndrico, de color grisáceo (INBio, 1999).
La gente local y los visitantes se impresionan al ver, que las frutas de este árbol son de las más codiciadas por los monos araña, que se suben hasta la copa para obtener la mejor fruta. A pesar de lo atractivo del manchado de la madera, las personas no lo aprecian para muebles artesanales.
No obstante, aunque el árbol no sea llamativo por desconocer el manejo de su madera y escasamente es usado para la construcción se encuentra en peligro de extinción, esto a causa de la destrucción de su hábitat. En países como Costa Rica existe una veda para contrarrestar su pérdida, esperamos que Honduras vaya a implementar una veda similar para proteger el guanacaste blanco y muchas otras especies únicas.
